La regulación VTC de la Generalitat establece:

  • Implementar un tiempo de pre-contratación de al menos 15 minutos.
  • No podrán tener el GPS activado antes del trayecto.
  • No podrán circular sin la persona a la que van a transportar.
  • Aplicar esta regulación un día después de su aprobación..

Uber y Cabify se ven obligados a suspender el servicio en Barcelona. Sin embargo en los medios de comunicación, se hace una sutil difusión de un mensaje donde el receptor lo percibe como un adiós definitivo.

No es un adiós, yo no soy tonto.

Mi primer argumento para saber que no es un adiós, está en la última frase del comunicado de Uber: «esperamos vernos pronto». Mi segundo argumento está en las cifras. Expongo:

Dicho por Uber, llevan un año operando en Barcelona, y han transportado a más de medio millón de personas, habiendo dado trabajo a «miles» de conductores.

Como vemos, las cifras que aporta en su propia web, son cuanto menos, poco transparentes. Más aún teniendo en cuenta que se trata de una Startup tecnológica, que está sobradamente preparada para el BigData y el Machine Learning.

Pero bueno, yo, bajo estas 3 premisas (tiempo + usuarios + empleados), me dispongo a analizar dicha información, y obtengo:

  • Más de medio millón de usuarios, que no usuarios únicos. Si en un coche caben 4 pasajeros, podríamos repartir ese medio millón entre la capacidad de ocupación máxima por vehículo. Esto supone como mínimo 125.000 trayectos. Una cifra medida muy a la baja ya que es altamente improbable la plena ocupación de los coches en cada trayecto. Igual de improbable como que nunca un usuario haya repetido la experiencia Uber.
  • Si ponemos como tiquet medio un valor de 30€ por cada trayecto (irrisorio en una ciudad como Barcelona), obtenemos que durante un año, Uber ha facturado 3,75 millones. Y supuestamente ha debido de contribuir aportando 375.000 euros a la hucha de los españoles, vía Agencia Tributaria.
  • Distribuir el beneficio neto entre los «miles» de conductores a los que da trabajo en Barcelona, saldría a 1.688€/año por conductor, ya que cada uno debería de haber hecho 62 trayectos de media.

Hay muchos datos que me hacen desconfiar del comunicado de Uber, pero particularmente hay uno que hacen saltar las alarmas: me cuesta mucho creer que en Barcelona haya MILES de individuos dispuestos a trabajar para un gigante y ganar sólo 140€ al mes.

Basándome en otros cálculos, podría aseverar que la facturación de Uber en Barcelona ha debido de superar los 15 millones de euros. Y si me baso en mi intuición (y no en mis datos) apostaría seguro a que han superado los 90 millones de euros… pero esto ya es divagar.

Pobre ingenuo aquel que siga dando credibilidad al comunicado, pensando que se despiden sin más de una mina de oro interminable.

El verdadero motivo de la suspensión (insisto, no es un adiós) se debe al tiempo que necesariamente han de tomarse para adaptar la tecnología a la nueva normativa. Que esta nueva adaptación pueda ser plasmada en una nueva versión de la APP y que solo sea efectiva para los usuarios de Barcelona. Esto, dicho en menos de 300 caracteres parece fácil, pero no lo es. Llevará su tiempo, pero Uber lo conseguirá, y en cuanto esté listo volverán a la carga. Y Cabify igual.